¡Nosotros(as/es)  somos la solución! Llamado a la paz en la Tierra y a la paz con la Tierra

Caminamos codo a codo y decimos: ¡Paren las guerras!

Las inversiones militares en armas ligeras o pesadas son fuente de muerte y destrucción.

¡Bienestar y protección ambiental, no guerra!

Detengamos un modelo de desarrollo que explota a las personas y a la naturaleza en beneficio de una minoría ínfima.

Todas las personas que trabajan en el campo, los bosques, la pesca, la industria, el sector servicios y las labores de cuidado —tanto en el hogar como en instituciones—, así como estudiantes y personas mayores, tienen intereses comunes que defender.

Se necesitan tanto la resistencia como soluciones constructivas a nivel local, nacional o global.

Celebremos nuestras victorias y nuestra historia y culturas compartidas.

Este modelo de desarrollo genera violencia y guerras en todo el planeta.

En nuestros hogares, contra las mujeres y las personas vulnerables, y dentro de nuestras comunidades.

Guerras internas y transfronterizas que ignoran los intereses de seguridad de los demás.

Explotación de la naturaleza.

Supresión del derecho a la autodeterminación de los pueblos indígenas y otros colectivos.

Construyamos solidaridad en la resistencia contra esta violencia y estas guerras, ya sean:

Basadas en género, orientación sexual, etnia, clase social o cualquier otra división.

Provocadas mediante sistemas militares, tecnológicos y financieros, el control de recursos naturales o el poder propagandístico de países o corporaciones.

Inspiración en la Carta del Foro Social Mundial y llamado al debate en el FSM de Benín:

Prestar igual atención a transformar la relación de la humanidad con la naturaleza y la relación entre los seres humanos.

Oponerse al neoliberalismo, a la dominación mundial del capital y a todas las formas de imperialismo.

Situar la descolonización, la paz, el desarme y la autodeterminación —así como una relación fructífera con la naturaleza, destacando la lucha por la agroecología y la justicia climática— como temas clave para el FSM de 2026.

Paz con la Tierra:

Exigimos que el agua de nuestro planeta compartido sea considerada sagrada.

Preservar las semillas basadas en conocimientos ancestrales y su diversidad, elementos esenciales para abastecer de alimentos necesarios a las generaciones presentes y futuras.

Cultivar alimentos y árboles nutritivos bajo la custodia de comunidades indígenas y locales, y proteger nuestros bosques. Salvaguardar la soberanía alimentaria y la agroecología.

Desarrollar tecnología bajo control democrático.

Electrificar mediante energía solar y eólica y descentralizar la generación de electricidad.

Las poblaciones rurales y urbanas deben encontrar vías democráticas para avanzar hacia la justicia climática y la protección del medio ambiente.

Paz en la Tierra

Destinar menos recursos al armamentismo y más a medios diplomáticos y no violentos para resolver conflictos.

Poner fin al terrorismo de Estado contra quienes ejercen su derecho a negarse a ir a la guerra, a protestar pacíficamente contra ella o a ejercer su libertad de expresión.

Aplicar los mismos criterios en la defensa de los derechos humanos y las libertades civiles, tanto para refugiados como para ciudadanos, ya sea en sus propios países, en naciones ricas y sus aliados, o en países menos favorecidos.

Oponerse a toda guerra de agresión que viole el derecho internacional.

Utilizar la ONU y organizaciones regionales —como la Organización para la Unidad Africana (OUA) y la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE)— para fomentar relaciones pacíficas basadas en el respeto a las preocupaciones de seguridad de todas las naciones y en el rechazo a cualquier intervención imperialista.

Esto requiere medidas de fomento de la confianza y control de armas.

Los actores no estatales que libran guerras no pueden ser detenidos mediante una interminable «guerra contra el terrorismo».

Desmantelar el orden mundial neocolonial y racista

Poner fin al genocidio y a la destrucción colonial del pueblo palestino y de otros pueblos.

Conmemorar 500 años de resistencia frente a la ocupación de Europa y de los colonos, quienes han impuesto un modelo de desarrollo que destruye a la Madre Tierra. Sustituir dicho modelo por un paradigma de civilización basado en una relación pacífica con la naturaleza y entre todos los pueblos que habitan hoy nuestro planeta.

Acabar con las guerras y los conflictos en Europa, continente que fue cuna de dos guerras mundiales, así como de la explotación violenta, colonial y neocolonial del resto del mundo. Europa debe replantearse su relación con el resto del planeta, dejando de verse a sí misma como un jardín superior rodeado por una selva.  Los países occidentales deben renunciar a sus relaciones comerciales injustas, a los derechos de patente que amenazan la vida de personas necesitadas de medicamentos y otros productos, y al cobro de deudas ilegítimas que están causando una devastación económica en muchos países del Sur Global.

La devastación de las economías rurales y urbanas, sumada a la guerra y al calentamiento global, empuja a las personas a huir hacia Europa y Estados Unidos, territorios convertidos en fortalezas militarizadas.

Occidente debe emprender el camino hacia un orden mundial no racista que permita establecer buenas relaciones con todos los pueblos de la Tierra.

Cambio global de poder y apoyo a las instituciones internacionales para la paz

Exigimos un cambio de poder global en todos los continentes para poner fin a la militarización y a la destrucción.

Altos el fuego y negociaciones de paz que permitan la reconstrucción en colaboración con las comunidades locales —y en particular con las mujeres, como agentes clave para prevenir la escalada de conflictos, tanto durante la guerra como en el marco de los acuerdos de paz de la posguerra.

Fortalecimiento de la cooperación entre todos los actores y movimientos independientes de la sociedad civil, así como la reforma de las instituciones —incluida la reforma de la ONU—, otorgando un papel relevante al Sur Global.

Acciones simultáneas y coordinadas que trasciendan las fronteras para implementar una transición social y ecológica justa, tanto en el ámbito rural como en el urbano, defendiendo los derechos de trabajadores y campesinos, así como el derecho a la salud y a la vivienda.

Conferencias regionales de paz basadas en los principios de seguridad común, cooperación económica y medioambiental, y respeto a los derechos humanos para todas las personas —incluidos los migrantes—, con una participación activa de la sociedad civil.

Destrucción masiva de armas ligeras y abolición de las armas nucleares y otras armas de destrucción masiva.

Regulación democrática de los monopolios tecnológicos que controlan las administraciones militares, públicas y privadas, así como las plataformas de redes sociales, garantizando al mismo tiempo el apoyo a la innovación.

Juntos, estamos construyendo un movimiento que une a las comunidades rurales y urbanas para forjar la paz en la Tierra y la paz con la Tierra.

Asamblea Social Mundial

Hacia el Foro Social Mundial de Cotonú 2026

Uniendo fuerzas e acciones para un Otro Mundo Posible

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