{"id":4825,"date":"2026-06-01T21:09:00","date_gmt":"2026-06-01T21:09:00","guid":{"rendered":"https:\/\/worldsocialassembly.org\/?p=4825"},"modified":"2026-07-16T09:12:13","modified_gmt":"2026-07-16T09:12:13","slug":"sudan-lo-que-el-desierto-oculta","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/worldsocialassembly.org\/es\/sudan-lo-que-el-desierto-oculta\/","title":{"rendered":"Sud\u00e1n. Lo que el desierto oculta"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por Guadi Calvo, Rebelion, Africa en Resumen, 1 de junio de 2026.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A pesar de que la guerra civil sudanesa contin\u00faa incendiando el pa\u00eds, sigue ausente en los grandes medios, como si la devastaci\u00f3n y las muertes se hubieran convertido en una gar\u00faa insignificante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los \u00faltimos d\u00edas el conflicto que desde hace poco m\u00e1s de tres a\u00f1os entre las&nbsp;<em>Fuerzas Armadas Sudanesas<\/em>&nbsp;(SAF), del general Abdel Fattah al-Burhan, y las milicias paramilitares de Mohamed \u201cHemetti\u201d Dagalo, las&nbsp;<em>Fuerzas de Apoyo R\u00e1pido<\/em>&nbsp;(RSF), contin\u00faa expidi\u00e9ndose a lo largo del pa\u00eds, involucrando regiones agr\u00edcolas vitales para el abastecimiento alimenticio de la poblaci\u00f3n. Lo que profundiza la tragedia humanitaria y convierte a los catorce millones de personas desplazadas en blancos m\u00f3viles de las fuerzas beligerantes, las bandas criminales y los grupos de autodefensa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El conflicto acaba de entrar en el Estado de Nilo Azul, al sureste del pa\u00eds, una rica regi\u00f3n agr\u00edcola que hab\u00eda conseguido mantenerse hasta ahora al margen de las grandes operaciones militares. Ahora las FAR, junto al&nbsp;<em>Movimiento de Liberaci\u00f3n del Pueblo Sudan\u00e9s-Norte&nbsp;<\/em>(SPLM-N al-Hilu), han activado un nuevo frente, montado en la crisis de seguridad que se vive, por cuestiones internas, m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras de Sud\u00e1n del Sur, que se encuentra en el proceso de reactivar su larvada guerra civil (Ver: Sud\u00e1n del Sur, coqueteando con el genocidio) y con Etiop\u00eda, que todav\u00eda no ha logrado estabilizarse tras la guerra civil del a\u00f1o 2022, y que, frente al proceso electoral del pr\u00f3ximo primero de junio, la posibilidad de una nueva guerra es una realidad concreta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los \u00faltimos d\u00edas en proximidades de las localidades de Kurmuk y Bau (Nilo Azul), pr\u00f3ximas a la frontera et\u00edope, los combates han vuelto a provocar el desplazamiento masivo de civiles hacia la ciudad de Ad-Damazin, la capital provincial, en la que, seg\u00fan diversas ONG, su capacidad de dar asistencia a m\u00e1s refugiados es nula. Se estima que m\u00e1s de cien mil personas ocupan los entornos de la capital y que han sobrepasado las posibilidades de contenci\u00f3n de la de Roseires, a unos diez kil\u00f3metros al noroeste de Ad-Damazin.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan reportes, m\u00e1s de cincuenta mil personas han huido solamente entre enero y mayo hacia los improvisados campamentos de&nbsp;<em>Karama<\/em>, un enorme bloque de tiendas construidas con chapas, paja y trozos de tela, in\u00fatiles ante las tormentas. Levantados en medio de terrenos anegadizos, de poca capacidad de drenaje, donde las condiciones sanitarias son menos que escazas y donde predominan mujeres y ni\u00f1os hacinados bajo refugios de lona y paja, rodeados de barro, sin acceso regular a agua potable, medicamentos ni alimentos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Todo esto se agrava, si eso fuera posible, con el adelanto de la temporada de lluvias, por lo que se espera se incrementen las enfermedades de f\u00e1cil contagio como malaria y dengue, mientras las organizaciones humanitarias reportan que tanto las FAS como las FAR impiden el acceso a la ayuda internacional, que, si bien llega a cuentagotas, es vital para que la cat\u00e1strofe no sea absoluta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El hambre, el colapso sanitario y las violaciones masivas se han convertido en parte de su t\u00e1ctica de guerra, tan poderosa como drones y misiles.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras la guerra se ense\u00f1orea en la provincia del Nilo Azul, en regiones como Darfur se afirman los paramilitares, pr\u00e1cticamente en toda su geograf\u00eda, despu\u00e9s de la ca\u00edda, a fines del pasado octubre, de la ciudad de el-Fasher, la capital de Darfur del Norte, tras un a\u00f1o y medio de asedio (Sud\u00e1n: La ca\u00edda de el-Fasher o c\u00f3mo exceder el exceso). Donde desde entonces, a m\u00e1s de siete meses de la entrada de las fuerzas de Hemetti, se siguen reportando matanzas y torturas contra la poblaci\u00f3n civil que no pudo escapar en su momento. Donde a todas luces se est\u00e1 ejecutando la limpieza \u00e9tnica contra las etnias negras de&nbsp;<em>masalit<\/em>,&nbsp;<em>fur<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>zaghawa<\/em>, que estos mismos protagonistas, entonces llamados&nbsp;<em>Janjaweed<\/em>&nbsp;(jinetes armados) de origen \u00e1rabe, intentaron provocar en Darfur entre 2002-2005.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con la conquista de Darfur del Norte, las FAR consolidaron un corredor territorial que une a Darfur con amplias zonas del Kordof\u00e1n y ahora sectores del Nilo Azul. Lo que le da una unidad geogr\u00e1fica que fortalece la idea de una posible fragmentaci\u00f3n, como ya hab\u00eda sufrido en 2011, con el surgimiento de Sud\u00e1n del Sur.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras que las fuerzas regulares se han afirmado en Port Sudan, sobre el mar Rojo y amplias \u00e1reas del centro y este del pa\u00eds, entre las que se incluye la provincia de Jartum, hist\u00f3ricamente el n\u00facleo pol\u00edtico, econ\u00f3mico y demogr\u00e1fico del pa\u00eds, al tiempo que hospeda a la capital nacional que las FAS consiguieron arrebatar a las FAR en marzo del a\u00f1o pasado. (Ver: Sud\u00e1n: La batalla de Jartum).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>La otra batalla<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras los catorce millones de desplazados internos se han convertido en un blanco m\u00e1s de la guerra, los cerca de cinco millones que han escapado a pa\u00edses vecinos libran otra batalla, quiz\u00e1s sin tanta violencia, aunque corren los mismos peligros; ya ni importa en qu\u00e9 pa\u00edses se encuentren Egipto, Chad, Etiop\u00eda, Libia, Sud\u00e1n del Sur, Rep\u00fablica Centroafricana e incluso N\u00edger, con quien Sud\u00e1n no tiene fronteras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cada vez son m\u00e1s numerosas las pruebas de que estas comunidades, fundamentalmente asentadas en Egipto y Chad, son asediadas y perseguidas para que retornen a su pa\u00eds o sigan camino sin importar a d\u00f3nde.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Miles de sudaneses que han conseguido instalarse en lugares como Faisal, uno de los barrios m\u00e1s poblados de El Cairo, afirman que cada vez son m\u00e1s frecuentes los actos de violencia contra su comunidad, por lo que muchos, ante la posibilidad de tener que volver a su pa\u00eds, prefieren arriesgarse al cruce del Mediterr\u00e1neo rumbo a Europa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aproximadamente en El Cairo vive cerca de un mill\u00f3n trescientos mil sudaneses, la mayor\u00eda de ellos llegados a partir del comienzo de la guerra en abril de 2023, para los que la situaci\u00f3n se ha agravado con el trascurso del tiempo, con grados cada vez m\u00e1s elevados de racismo, constatados por detenciones arbitrarias y violaciones constantes de sus derechos humanos por parte de las autoridades, que se traduce con un notable incremento de las deportaciones a partir de finales del 2025 y la multiplicaci\u00f3n de las agresiones callejeras por parte de ciudadanos comunes. Mientras que se registra un importante aumento de suicidios, particularmente entre los j\u00f3venes refugiados, a pesar de ser considerado&nbsp;<em>har\u0101m&nbsp;<\/em>(prohibido) por el&nbsp;<em>isl\u0101m.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los refugiados sudaneses no solo han invadido pr\u00e1cticamente todo el este del Chad, con quien comparte frontera con la regi\u00f3n de Darfur, que fue desde su inicio uno de los frentes m\u00e1s activos de la guerra, lo que provoc\u00f3 que cientos de miles de darfuries se lanzasen en oleadas incontenibles a cruzar la frontera del Chad, por lo que ya no puede se\u00f1alarse con precisi\u00f3n d\u00f3nde termina Darfur y comienza Chad. La frontera, m\u00e1s que nunca, se ha convertido en una l\u00ednea sin valor, atravesada cada d\u00eda por centenares de mujeres cargando ni\u00f1os y ancianos que llegan tras atravesar, semanas enteras, campos sembrados de cad\u00e1veres, aldeas destruidas y bandas armadas que cobran sus peajes en efectivo o cualquier otro bien que hasta puede incluir un hijo para ser incorporado a alguna milicia o una mujer para convertirla en sirvienta para todo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se estima que ya superan los dos millones y medio los sudaneses que han llegado a Chad desde abril de 2023, que se han asentado en campamentos desbordados y absolutamente desprotegidos de cualquier tipo de asistencia e improvisados donde el panorama de colapso se potencia no solo con la llegada de m\u00e1s y m\u00e1s refugiados, sino con las cada vez m\u00e1s potentes temporadas de lluvias que el cambio clim\u00e1tico va convirtiendo a\u00f1o tras a\u00f1o en diluvios b\u00edblicos y que llevan al incremento de cuadros de sarampi\u00f3n, meningitis y c\u00f3lera. En torno a las ciudades fronterizas de Chad de Adr\u00e9, Tin\u00e9 o Farchana, donde la presencia del Estado chadiano ha sido desde siempre pr\u00e1cticamente inexistente, se estima que en las provincias chadianas de Ouadda\u00ef y de Wadi Fira, uno de cada tres habitantes es un refugiado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muchos de estos refugiados han entendido que Chad ya no es opci\u00f3n y prefieren continuar por el corredor transahariano, un d\u00e9dalo de antiguos pasos de contrabandistas que la migraci\u00f3n irregular, que desde hace a\u00f1os se encuentra bajo el control de verdaderos c\u00e1rteles de contrabando que se ocupan de diversos rubros (armas, droga, combustibles y personas) para llegar a las ciudades de Agadez, Dirkou o Assamaka, al norte de N\u00edger. Las que se han convertido en distribuidores de tr\u00e1nsito migratorio para los que intentan llegar a los puertos del sur del Mediterr\u00e1neo o los que son expulsados tras ser retenidos en la frontera con Libia o Argelia, opten por volver a sus lugares de origen o intenten buscar una nueva posibilidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estas ciudades juegan en espejos con la de Kufra en el extremo sudeste de Libia, donde se aglomeran migrantes de pr\u00e1cticamente todo el continente que soportan y atraviesan condiciones de vida atroz, donde los sudaneses se han convertido en mayor\u00eda y todos viven con la angustia de caer en manos de traficantes que m\u00e1s tarde literalmente los vender\u00e1n como esclavos antes que el desierto los trague.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Guadi Calvo, Rebelion, Africa en Resumen, 1 de junio de 2026. 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